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BEA SARRIAS

Architecture and light. Exhibition in Madrid, Spain.

Homenaje a un estilo, un ambiente y una época

La Ricarda es una finca en el Prat de Llobregat, cerca de Barcelona. Allí, entre pinares, no muy lejos del mar, el arquitecto Antonio Bonet Castellana proyectó una residencia familiar que ha quedado como un hito de la arquitectura racionalista española. Inaugurada en 1963, La Ricarda presentaba varias características muy propias de la época: hacía visible a la vez un momento de esplendor económico y la voluntad de disfrutarlo con la austeridad de formas del movimiento moderno. Planteaba suaves transiciones entre espacios internos y externos, para que lo doméstico fluyera fácilmente hacia lo natural. Presentaba interiores diáfanos y acristalados, y un mobiliario también refinado y simple: chimeneas estilizadas, bibliotecas a base de estantes limpios, mesas bajas de cristal… Un mundo bello y relajado consagrado al disfrute de la vida.

La Ricarda ha sido una de las fuentes de inspiración reciente de Bea Sarrias, que desde hace ya varios años se dedica a pintar la arquitectura. Se consolidó en esta línea de trabajo con una extensa serie de cuadros dedicada al interior de una vivienda del Ensanche (Rambla Cataluña, 61), en el momento en que la familia que la había habitado durante un siglo la desmontaba, y en la que los libros repartidos por todas las estancias adquirían un inusitado protagonismo. De esta experiencia de interiores cargados de emotividad e historicismo, con una gama de colores oscuros muy restringida, parece haber salido con ganas de encontrar luz, austeridad y suaves cromatismos como los que ahora le ocupan.

En esta exposición la artista recrea a su manera, junto con los de Bonet Castellana, espacios creados por otros arquitectos como Coderch,  Sáenz de Oiza, Fisac o Richard Neutra. No siempre los reproduce fielmente sino que retoca los detalles que le interesan para dar fuerza a sus composiciones. Aunque la arquitectura y el interiorismo que retrata a veces ha sido acusada de frialdad, los cuadros de Bea Sarrias resultan cálidos y subrayan la impronta humana a través del uso remansado de color y la pincelada suelta y visible.

En el año 2000, en su libro Modernism rediscovered, Julius Shulman hizo público su fabuloso archivo fotográfico de la arquitectura californiana, imbuida, como La Ricarda de Bonet Castellana, del espíritu de prosperidad y la búsqueda de una belleza relajada, funcional y próxima a la naturaleza. Era “la otra cara del modernismo”, según el propio Shulman remarcaba. Los cuadros de Bea Sarrias también rinden tributo, original y logrado, a aquel espíritu feliz y aquella sugestiva época.

Sergio Vila-Sanjuán. Periodista y escritor

 

Tribute to a style, an atmosphere and an era

La Ricarda is a mansion in the Prat de Llobregat, near Barcelona. There, among pine groves, not far from the sea, the architect Antonio Bonet Castellana designed a family residence that has remained as a landmark of Spanish rationalist architecture. Inaugurated in 1963, La Ricarda was an example of her era: it represented a moment of economic splendor and the will to enjoy this splendor with the austere forms of the modern movement. The house was designed with smooth transitions between internal and external spaces, so that the domestic sphere flowed easily into the natural one. It had transparent glass interiors and refined and simple furniture: stylized fireplaces, clean shelves, low glass tables ... A beautiful and relaxed world devoted to the enjoyment of life. La Ricarda has been one of the recent sources of inspiration for Bea Sarries, who has been dedicated for several years to painting architecture. She consolidated this line of work with an extensive series of paintings dedicated to the interior of a house in the Ensanche (Rambla Cataluña, 61). She painted the house at the time that the family, that had lived there for a century, was dismantling it. The books, spread by all the rooms, acquired an unusual role. From this experience of interiors full of emotions and history and with a very restricted range of dark colors, the painter seems to have come out searching for the light, austerity and soft chromatisms that she shows now.  In this exhibition the artist recreates in her own way, along with those of Bonet Castellana, spaces created by other architects such as Coderch, Sáenz de Oiza, Fisac r Richard Neutra. She does not always faithfully reproduce them, but instead interprets some details to give strength to her compositions. Although the architecture and interiors she portrays have sometimes been accused of coldness, Bea Sarries paintings are warm and emphasize the human imprint through the use of color and the loose and visible brushstroke.

In 2000, in his book “Modernism rediscovered”, Julius Shulman published his fabulous photographic archive of Californian architecture, which was influenced, as La Ricarda of Bonet Castilian, by an spirit of prosperity and the search for a relaxed, functional beauty closed to nature. It was "the other side of modernism," according to Shulman himself. The pictures of Bea Sarries also pay tribute to that happy spirit and that suggestive era, and she accomplishes this tribute in an original way.

Sergio Vila-Sanjuán. Journalist & writer